Nuevo libro «Remedios naturales en la enfermedad de Parkinson»

Ya esta disponible en Amazon el nuevo libro del Dr. Rafael González Maldonado: «Remedios naturales en la enfermedad de Parkinson». Se puede comprar en versión Kindle tapa blanda.

Introducción del libro

La levodopa natural de la mucuna tiene ventajas sobre el Sinemet. El gingko despabila a los parkinsonianos que se duermen de día por las pastillas. La pasiflora les tranquiliza sin los problemas de las benzodiacepinas. La bacopa mejora la memoria. El ginseng evita los bajones de tensión. El té aumenta el efecto de los medicamentos. La plantago hace que se mueva el intestino. Hay dietas, masajes y música que ayudan mucho. El ejercicio al aire libre es la mejor prevención…

La mitad de las personas con enfermedad de Parkinson usa remedios naturales. Se venden en herbolarios o por Internet y mucho se dispensan en concentraciones tan bajas que sólo sirven de placebo. Otros son eficaces y hasta pueden ser peligrosos en pacientes sensibles o combinados con fármacos.

Los médicos conocen esta realidad y reaccionan de forma diferente. Unos facultativos prefieren ignorar el problema: ni preguntan al paciente ni éste menciona lo que toma. Otros hablan con desprecio de todas las terapias complementarias sin haberse documentado («desprecian cuanto ignoran», que diría Machado), y el paciente continúa automedicándose a escondidas. La tercera posibilidad es hablar francamente con el paciente, dejar que nos cuente lo que él piensa sobre las terapias naturales que haya escogido, comprender que buscan desesperadamente algún tipo de alivio, y orientarles sobre lo que está contraindicado, lo que no sirve para nada (en nuestra opinión) y lo que podría aportar algún beneficio.

El médico debe conocer los remedios naturales y transmitir que no sustituyen a la medicación, que no son alternativas de tratamiento sino terapias complementarias. Y el paciente le hará caso si vislumbra que le aconseja desde el conocimiento. Los parkinsonianos son especialmente sagaces para descubrir si el médico está informado o no, si sabe de lo que habla cuando recomienda o prohíbe un remedio.

Las terapias complementarias que se proponen para la enfermedad de Parkinson se basan en sus propiedades antioxidantes o neuroprotectoras, o bien en su capacidad para aumentar la dopamina u otros neurotransmisores. Pero hay que añadir muchos otros remedios que alivian síntomas molestos de los parkinsonianos.

Lo que necesitamos es aliviar sus síntomas. Habrá menos temblor si mejora la ansiedad con algún sedante natural. Hay plantas que combaten el frecuente estreñimiento de un modo fisiológico, aumentan los movimientos intestinales y eso redunda en una mejor absorción de los fármacos. Las tisanas que facilitan el sueño son preferibles a las benzodiacepinas. Hay infusiones naturales que compensan los descensos de tensión arterial propios de la enfermedad y de los fármacos. Otras son alertizantes y pueden aumentar la atención y evitar la somnolencia diurna.

Los pacientes que usan las terapias complementarias se vuelven más cuidadosos en seguir los tratamientos en general, incluyendo los fármacos convencionales, la rehabilitación de todo tipo y además toman conciencia de lo importante que es enfrentarse a la enfermedad.

Los estudios clínicos con terapias complementarias son escasos por la variabilidad de productos, de concentraciones y de dosis. Sí hay muchos más estudios en animales de laboratorio sobre todo en modelos experimentales con tóxicos que imitan las lesiones y síntomas parkinsonianos.

Hay remedios naturales que pueden tener beneficios moderados en pacientes pero que además abren nuevos caminos terapéuticos: por ejemplo, la cúrcuma, la baroca o el cannabis pueden ser más o menos efectivos, pero al estudiar su modo de acción en el párkinson, pueden investigarse moléculas relacionadas que den origen a nuevos fármacos para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

Finalmente quiero recordar que un producto natural no significa que sea seguro o eficaz. Si es eficaz (o sea que tiene efectos) puede tener efectos secundarios (no deseados) además de los primarios.

La otra posibilidad es que lo que compramos sea ineficaz, que funciones como placebo o simplemente que sea una estafa.

No se debe comprar ningún remedio natural si no consta claramente el contenido, los ingredientes y la concentración, las dosis recomendadas y las posibles incompatibilidades o contraindicaciones. Las terapias complementarias son un gran negocio en Internet donde se camuflan muchos productos sin los controles suficientes, que no aclaran su composición o que simplemente no contienen lo que anuncias.

El paciente debe consultar siempre con su médico. Y el médico debe estar informado para responderle.

 

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